Cómo autogestionar nuestras emociones

Se observa cada vez con mayor frecuencia cómo alumnos/as de Bachillerato no saben cómo gestionar sus emociones, derivando en problemas para aprender y para relacionarse, dificultades para seguir el curso o incluso en la imposibilidad de continuarlo.

África Isarría Gallego. Psicopedagoga

Desde que somos niños

La gestión de las emociones se empieza a enseñar y a aprender desde que somos muy pequeños, ya que cuanto más pequeños somos, menos control sobre nuestras emociones tenemos y, por ende, más necesidad hay de enseñar dicho aprendizaje. Por ejemplo, un niño de 4 años no sabe gestionar igual de bien una rabieta por algo que le ha molestado en ese momento, que un adolescente de 16 años. Dice José María Toro, autor del blog La sabiduría del co-razón, que “de poco sirve que un niño sepa colocar neptuno en el Universo si luego no sabe dónde colocar su tristeza, su rabia o su miedo”.

Una tendencia que puede explicar en parte dichos problemas y que los profesionales de la docencia venimos observado de forma generalizada en los padres es la de reprimir, tapar o parar una emoción negativa, en vez de comprenderla y dirigirla hacia otro camino. Esto provoca consecuencias futuras nefastas para el alumno/a, que tendrá que enfrentarse en su vida a momentos buenos y, desgraciadamente, también a momentos malos.

Autogestión emocional

Para comprender bien el significado de autogestión emocional, tenemos que explicar qué es lo que nosotros entendemos. Como su propio nombre indica, la autogestión emocional es la capacidad que tiene el ser humano de cambiar de una emoción a otra en un corto periodo de tiempo. En definitiva, no es otra cosa que saber regular o dirigir nuestras emociones y analizar por qué nos está pasando eso en ese momento, para así poder pasar a otro estado emocional. Esta gestión de las emociones por parte de las personas forma parte de un trabajo previo, tanto en casa como en las aulas, denominado Inteligencia Emocional.

Algo muy importante para saber cómo gestionar nuestras emociones es la capacidad que tenemos de conocernos a nosotros mismos y la de conocer a las personas que nos rodean. Saber cómo somos, qué nos motiva, qué cualidades tenemos, cómo interactuamos con los demás y poder ponerse en el lugar de los otros, generará en nosotros la confianza para gestionar, controlar y resolver los problemas que se nos planteen a lo largo de nuestra vida. Para alcanzar dicho objetivo, hay que mantener un trabajo interno constante, ya que somos seres emocionales en continuo cambio y con numerosos estímulos y sucesos.

¿Cómo podemos entonces autogestionar nuestras propias emociones?

Nos vamos a centrar en las emociones negativas (ira, ansiedad y tristeza), ya que son aquellas que nos arrastran a la preocupación, al miedo y, a veces, a la obsesión. Y lo vamos a analizar de la siguiente manera:

  • Analizar la gravedad del problema.
  • Observar la influencia que esa situación y emoción negativa nos ejerce.
  • Ver qué responsabilidad tenemos en esa situación negativa.

Si llevamos a cabo este análisis de un problema o situación negativa en un momento determinado de nuestras vidas, observaremos que muchas veces la gravedad del problema que nos acontece no es tal, y si lo es, deberemos darnos cuenta de cómo nos sentimos ante dicho acontecimiento y de lo que podemos o no hacer, además de nuestra responsabilidad en dicho escenario. Con este procedimiento, redirigimos nuestros pensamientos internos hacia un lado más neutral, permitiendo observar el problema desde distintas perspectivas, dotándole de la importancia que verdaderamente tiene.

Este proceso de autoanálisis generará en nuestros alumnos/as de Bachillerato pensamientos y actitudes más positivas que les animarán a resolver el problema o a gestionar sus emociones de la mejor manera posible y de forma equilibrada. Todo esto hará que entiendan que hay cosas en la vida que se pueden intentar solucionar, otras que no son tan graves como se pensaban y otras en las que la solución no está en su mano y la única opción pasa por tratar de aceptarlo.

La aceptación como aprendizaje vital

Mi recomendación personal es que no pierdas tiempo en tratar de controlar lo inevitable y que practiques la aceptación de las circunstancias que se den en tu vida, ya que este proceso de asimilación generará en ti un aprendizaje que podrás poner en práctica. Como dice Seligman en su libro «Authentic happiness», “La vida placentera es una vida que maximiza las emociones positivas y minimiza el dolor y las emociones negativas, como parte de la felicidad”.

 

 

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