¿La Selectividad más dura del mundo?

Corea del Sur posiblemente cuente con la Selectividad más exigente del planeta. Presenta una elevadísima tasa de población con el equivalente al título de Bachillerato y es uno de los países que lideran Pisa año tras año, pero la alta exigencia y la competitividad en las pruebas de acceso a la universidad contienen luces y sombras, polémica que tampoco es ajena a la Selectividad en Madrid y otras regiones de España.

La Selectividad surcoreana, que cada año paraliza todo el país durante su celebración en el mes de noviembre, ha sido noticia estos días debido a la gran operación logística ejecutada bajo las condiciones de alerta sanitaria mundial. Más centros de exámenes, aulas especiales para estudiantes en cuarentena, plazas hospitalarias para que los positivos por el virus pudieran examinarse, recomendaciones de ropa de abrigo debido a la indispensable ventilación, medición de temperatura corporal en los accesos y las ya habituales medidas necesarias en tiempos de pandemia, que se sumaron a las que históricamente se adoptan, como el retraso obligatorio de la hora de entrada a trabajar para garantizar que los estudiantes lleguen a tiempo al aula o la paralización de vuelos mientras tiene lugar la prueba oral de inglés.

La mencionada Selectividad, conocida como Suneung o CSAT (College Scholastic Aptitude Test), se realiza en un sólo día durante 8 horas. Se compone de una serie de exámenes tipo test que miden los conocimientos en las materias de Lengua y literatura coreana, Matemáticas, Inglés, Historia y Lengua extranjera (distinta del inglés) o caracteres sinocoreanos. Las preguntas son formuladas por un grupo de profesores designados por el gobierno, a los que se incomunica de forma obligatoria para garantizar que no se filtre el contenido de las pruebas, iguales en toda la nación, a diferencia del sistema español, donde la Selectividad en Madrid plantea preguntas distintas de las formuladas en otra región, algo ya analizado en el artículo ¿Una Selectividad única? Argumentos a favor y en contra.

Pero hay más diferencias con la Selectividad de Madrid o del sistema español, como los altos niveles de estrés causado entre sus aspirantes a causa de la presión que deben soportar. De hecho, el alto índice de suicidios entre los adolescentes surcoreanos que se producen cada año se considera un problema social a nivel nacional y se relaciona ya directamente con su Selectividad. Esto se debe a que el sistema educativo gira alrededor de la superación de esas pruebas y el resultado determina el futuro social y económico de cada aspirante. Alrededor del 30% ni siquiera supera las pruebas y sólo el 2-3% consigue alcanzar una puntuación suficiente para acceder a las más prestigiosas universidades, las cuales, se conocen con el acrónimo SKY (Seúl, Korea y Yonsei). Por ello, medio millón de estudiantes que se examina anualmente necesita acudir en masa a academias para preparar Selectividad, una práctica generalizada en Corea y que representa una de las principales faltas de igualdad de oportunidades en el país para aquellas familias con insuficientes recursos para pagar las conocidas como hangwon.

Parece llamativo cómo Finlandia y Corea del Sur lideran los resultados en informes como Pisa o TIMSS, que miden los conocimientos del alumnado en distintas materias o asignaturas, y el punto de partida sea el diseño de sistemas educativos tan distintos. Si el primero basa su estrategia en el trabajo en el colegio y no fuera de él, pocos alumnos por aula, baja carga lectiva, autonomía y autoaprendizaje, el segundo orienta su sistema a la elevadísima exigencia, la memorización, la competitividad y la alta cantidad de horas que sus estudiantes dedican en el aula, en casa y en academias donde completar la preparación recibida en el colegio. El gobierno surcoreano tuvo incluso que decretar el cierre de los hagwon a una hora en que se garantizara el descanso del alumnado.

Tanto Finlandia como Corea coinciden, eso sí, en que la educación es crucial en sus sociedades, destinando recursos y manteniendo posiciones políticas y estrategias a largo plazo. Estos ejemplos evidencian que aunque no hay una receta del éxito en lo que a nivel educativo se refiere, la condición necesaria pasa por que la educación ocupe, junto a un buen sistema sanitario, el centro de los esfuerzos que realiza la sociedad en su conjunto para así garantizar la igualdad de oportunidades y la competitividad internacional. Por tanto, aunque no conviene atender a los resultados estrictamente académicos, dado que la construcción de una ciudadanía equilibrada y empática debe ser también uno de los objetivos a perseguir, el nivel educativo sí ha de estar en la primera página de las agendas de los gobiernos.

Por último, al igual que en otras ocasiones, parece oportuno volver a repasar las recomendaciones (de salud y bienestar, entre otras) para aprobar Selectividad – EvAU, uno de los artículos más consultados del blog 🙂

 

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